LA LIBERACION DE
CAMPANILLA
Yo no tenía que hacer nada, simplemente permitirlo y gozar
con ella, su risa era contagiosa, su cara de felicidad era como un hermoso
poema.
Se extasiaba en su vuelo, contemplando la naturaleza en
estado puro, limpio como el aire, nítido como mirado con un gran angular.
Ver los arboles desde arriba, cambio mi perspectiva del bosque,
era capaz de apreciar matices que en mi vida había ni siquiera soñado.
Volar y planear por encima de las copas de los arboles era
una gozada, jugando me arrimaba mucho a los arboles, hasta sentir como los
rozaba con mi tripita y me hacían cosquillas.
Hacia cabriolas en el aire, sintiéndome liviana, cual pluma,
dejándome llevar por la suave brisa, planeando sin esfuerzo, todo era fácil
aquí, ni siquiera tenía que planearlo, surgía sobre la marcha, eso sí sin
perder de vista el otro cuerpo.
Cuando me cansaba, podía posarme en cualquier lugar, pero
cuando lo hacía en un árbol, me parecía mágico, era como si perteneciera a ese
lugar, como encontrarme en mi verdadero hábitat. Estaba en comunión con el
bosque, ¿era aquí donde de verdad pertenecía?
Escuchaba el silencio, aquí el silencio es diferente, dentro
del bosque hay susurros, cantos, comunicación, armónicos, solo hay que escuchar
con atención, estar presente.
Me sentía libre, sin ataduras, sin tiempo, sin límites, era
un espíritu libre, viviendo un momento mágico, en un estado diferente al
habitual.
Sentía la calidez del sol en mi cuerpo, en mi rostro lo
sentía como un beso cálido que acariciaba mis mejillas, cerraba los ojos para
no perderme ese momento en el cual el sol y yo éramos uno.
Poner calificativo a momentos de éxtasis es difícil, por lo
que no lo voy a hacer, solo diré que esos momentos siempre fueron felices,
vuelos sin motor, en donde la dicha era plena, ¿jugaba a evadir la realidad?
¿Quería vivir un presente diferente? No sabría decir, lo cierto es que no podía
sujetarla y nada mas veía el bosque salía rápida de mi cuerpo, sin pedir
permiso, para mezclarse con el viento y volar entre los árboles.
Desam. Ferrández
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Que bella experiencia.
ResponderEliminarSigue volando, campanilla, no pares.
Gracias, en ello estoy
ResponderEliminarQue preciosa historia Desam¡ y que mona has salido en la foto.
ResponderEliminarSiiii jajja
Eliminarsigue gustando esa prosa breve y ligera
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